AGROQUÍMICOS

Un agroquímico es una sustancia producida sintéticamente, que suele ser usada por el hombre para mejorar el rendimiento de la explotación agrícola. Estos productos se utilizan para disminuir, controlar y erradicar una plaga o cualquier organismo patógeno que afecte los cultivos, y para colaborar en el desarrollo rápido de las plantas.

Es conocido que para el agricultor siempre ha sido motivo de preocupación el hecho de poder aumentar y resguardar las cosechas y sus productos derivados para poder garantizar su sustento y la economía en general. De allí que aplica diversos métodos y químicos para luchar contra las diferentes plagas, alejar o erradicar los insectos y otros animales, y prevenir transmisores de enfermedades infecciosas de relevancia para la salud pública.

Con el gran avance de la industria química en el siglo XX, ha logrado conseguir grandes aliados para estas y otras tareas asociadas, siendo los agroquímicos uno de los que mejores resultados le ha brindado, principalmente por su alta efectividad contra los organismos perjudiciales tanto para las plantas, como para el hombre y el ecosistema.

FUNCIÓN DE LOS AGROQUÍMICOS

Los agroquímicos, como ya se mencionó, se utilizan con regularidad en la agricultura para mantener y conservar los cultivos que esta actividad desarrolla. Normalmente su uso está vinculado a la intención de resguardar o acrecentar la fertilidad del suelo, optimizar el beneficio agrícola y perfeccionar la calidad de la cosecha.

Principalmente la función de los agroquímicos es suministrar nutrientes a los suelos agrícolas, matar insectos y microorganismos que lo afecten de manera negativa, así como excluir todo tipo de malezas incluidos hongos y algas de los cultivos.

CLASIFICACIÓN Y TIPOS DE AGROQUIMICOS

Los principales agroquímicos utilizados a nivel mundial son:

  • Herbicidas: Generalmente se emplean para desechar y evitar el crecimiento de plantas no deseadas en los cultivos. Para cada planta se aplica un herbicida específico.
  • Insecticidas: Evitan plagas de insectos y funcionan inhibiendo enzimas vitales en los cultivos.
  • Acaricidas: Actúan como los herbicidas, insecticidas y fungicidas, pero repelen todo tipo de ácaros en plantas o cultivos.
  • Fertilizantes: Son estimulantes manejados para el enriquecimiento del suelo, favorecen el crecimiento y desarrollo del cultivo de forma más rápida.
  • Fitorreguladores: Son aquellas sustancias a base de hormonas que permiten aumentar o estimular el crecimiento de la planta. Por otro lado, se usan además para paralizar el desarrollo de las raíces cuando es necesario.
  • Fungicidas: Igual que los herbicidas e insecticidas repelen todo tipo de hongos en plantas o cultivos

    CONSECUENCIAS NEGATIVAS DE LOS AGROQUIMICOS, LA CONTAMINACIÓN

    No se pueden eludir los efectos contrarios y perjudiciales para el suelo y el medio ambiente que los productos agroquímicos generan. Si bien se consiguen beneficios inmediatos y precisos para los cultivos, existen algunos que perturban la salud de las personas que están en contacto con los mismos y, en ciertas condiciones, contaminan el ambiente, conllevando a daños graves.

    Todo agroquímico contiene un altísimo grado de toxicidad, por lo que cualquier contacto con ellos, bien sea palpándolos, ingiriéndolos o inhalándolos, puede tener consecuencias muy peligrosas, incluso la muerte.

    La utilización indiscriminada de agroquímicos, especialmente los abonos nitrogenados y los pesticidas con agregados orgánicos que persisten en el ambiente, conllevan riesgos de degradación del suelo y contaminación del ambiente que ni siquiera se conocen completamente, pero se suponen potencialmente fuertes. Al menos así lo advierte el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

    Por lo expresado, se exhorta siempre a tener mucho cuidado con la manipulación de los agroquímicos y el medio en el cual se administran. Durante su aplicación se deben utilizar guantes y envases especiales, y se debe evitar lanzarlos en zonas donde se conoce que interactúan personas y animales.

    Es importante conocer que en el planeta, unas 1.900 millones de hectáreas están degradadas. Latinoamérica y el Caribe, que poseen la reserva de tierras cultivables más grande del mundo, con 576 millones de hectáreas agrícolas, contiene un 16 % de los suelos degradados, lo que equivale a 312 millones de hectáreas. Estas circunstancias han derivado en un uso cada vez mayor de los agroquímicos.

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